Una vez terminado el proceso narrativo de Adalid y una vez que ya está en manos de mis lectores cero, toca empezar a pensar en U’rkoan, el que será quinto y último libro de la saga de Árgoht y que cerrará la trilogía La senda del destino. Aunque tengo las directrices básicas establecidas, falta rellenar la historia de contenido, asignar los roles, hilvanar la trama, decidir el futuro de muchos de los personajes…

Adalid senda 2 CoverAhora que me he sentado a ello, me ha dado el vértigo. De repente he caído en la cuenta de que es posible que mis lectores (los poquitos que pueda tener) van a evaluar toda la saga en función de lo que lean en este último volumen, de que todo tiene que quedar perfectamente atado y cerrado de una manera hermosa, divertida, coherente, sensata y, sobre todo, emocionante. Da miedo pensarlo y temo no estar a la altura.

El mundo de Thera ha crecido mucho desde que escribí La sombra de Pranthas y lo sigue haciendo a día de hoy. Por esto, U’rkoan sigue ampliando el mapamundi y, aunque volveremos a territorios ya vistos, sobre todo en Adalid, veremos toda una nueva región del continente de Kisea. Nuevos y vastos territorios en los que, espero, ustedes disfruten tanto como yo. Lo cómodo sería moverme por terreno firme, usar los escenarios ya conocidos, pero la historia me pide otra cosa. El Imperio Meledino está ahí, a la vuelta de la esquina, apenas sobrepasadas algunas montañas, dispuesto a remover todo cuanto conocíamos hasta este momento. Y es emocionante saberlo, ¿no creen?

Esto crece como la espuma y solo espero que no se me derrame del vaso. U’rkoan puede que sea la novela más importante que escriba en mi aun corta carrera literaria, por su importancia y trascendencia.

Sé que es arriesgado, pero sé que saldrá bien, que todos usteden pasarán la última página y, mirando la vista atrás, pensarán: Lo he pasado bien. Y no habrá nada más importante para mi que eso.

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