Este libro lleva ya tiempo leído en mi biblioteca. Tanto, que ya tengo la segunda parte Holocausto, a la espera de que le llegue su momento.

Después de Las tierras de Meed, trilogía con la que Carlos se dio a conocer al lector de fantasía, tenía muchas ganas de ver por qué derroteros iban sus nuevas ideas, y no me ha decepcionado para nada.

Sinopsis: Un hechicero intentará alcanzar la Puerta que une los mundos de los dioses y de los humanos para pedir clemencia a los dioses, quienes sospechan del creciente poder de los hombres. Sin embargo, los dioses lo estaban esperando. Necesitaban que alguien abriese ese portal para poder enviar a sus criaturas a cumplir con sus designios. Y así es como le sustraerán sus poderes arcanos y le impondrán el castigo más cruel que un hombre podría soportar. Por eso, el hechicero despertará a Nazrée. Sin embargo, aun dominando a esta criatura infernal, su misión no será nada fácil: orcos, elfos y enanos se han unido a los esbirros de los dioses para exterminar a los humanos. La guerra no ha hecho más que comenzar.

Con La puerta, Carlos González ha conseguido romper con lo que había hecho hasta ahora, algo nada fácil con tres novelas a sus espaldas, para ofrecernos una obra en la que ni sobra ni falta nada con un giro de tuerca que la hace completamente diferente a su anterior trabajo. En un mundo condenado por los dioses, un hechicero tiene la clave de la salvación (o eso cree él). Dorken, este personaje, asume su rol no como un héroe, sino como un sacrificio, con un peso sobre sus hombros que en ningún momento sabe si podrá soportar.

Este es para mí el punto fuerte de la novela: la continua duda sobre si habrá salvación o no para la raza humana.

Los personajes están definidos en su punto justo, sin excesos, lo que se prueba con la extensión de la novela, unas trescientas páginas. Es una historia de magia, pero no sólo eso. Es una historia de héroes, pero no sólo eso. Es condenación, redención, apocalipsis…

Es, en definitiva, una nueva prueba de que la fantasía patria, hecha en España, merece los mayores honores. Ha madurado, crecido y se ha hecho adulta delante de nuestros ojos.

Muy recomendable.

Pronto caerá Holocausto

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