Nueva novela de Leandro Pinto, o sea, una buena noticia. Esto es lo que pienso cada vez que este escritor y amigo me dice “acabo de terminar una novela”. Si tengo mucha suerte, me comenta un poco de qué va en líneas generales y yo me siento un privilegiado.

Supe de consejera mucho antes de que saliera en papel, de su germen, de su intríngulis y de las dudas que generaba en el autor (como cada novela recién terminada las genera en su creador). Sin embargo, Leandro nunca cuenta más de la cuenta (valga la redundancia) y, cuando afronté la lectura de Consejera nocturna no sabía realmente qué me iba a encontrar.

La sinopsis dice así: «Consejera nocturna» es el programa más exitoso de las noches radiofónicas en la ciudad de Bahía Grande hasta que Marcia Díaz, su presentadora, es acusada del homicidio de su marido, el cronista Juan José Vidal. Un año después del asesinato, y tras ser sometida a un luctuoso proceso judicial, Marcia Díaz regresa a su programa con la férrea intención de encauzar su vida. Pero no le será tan sencillo, pues una voz de ultratumba hará su aparición en los micrófonos de su programa. Una voz que no oye desde hace un año…

Leandro Pinto indaga con esta, su cuarta novela, el insondable campo de los remordimientos, la sed de venganza y el amor frustrado. Un thriller pleno de misterio que empujará al lector a la contemplación del filo de la demencia.

Una vez que pude adentrarme en el entramado que Leandro ha tejido en torno a Marcia, me di cuenta de lo corta que se queda la sinopsis, de lo breve que resultan estos dos párrafos en comparación con lo que nos ofrece la obra. Como siempre, el gran acierto de Leandro son sus personajes. Como ya ocurriera en Remanso de Paz o Veneno de escorpión, éstos lo son todo y su desarrollo, sus cambios y evolución, lo que nos lleva de la mano de un hito narrativo a otro.

Amén de una atmósfera agobiante, que a mí me ha recordado en muchos aspectos a Duma Key del maestro King (que Leandro aún no ha leído), los personajes, perfectamente desarrollados y con papeles muy bien distinguidos, llevan el peso con sus decisiones, sus aciertos y errores, llevando con ellos de la mano al lector en una espiral de secretos, mentiras y misterios que, in crescendo, nos conduce hasta el sorprendente final.

Consejera nocturna nos demuestra una vez más el buen estado de forma de Leandro Pinto al mismo tiempo que nos promete más, mucho más, sobre lo que queda por llegar de este autor, ya consolidado entre los autores de nuestras islas y que, me consta, aún tiene mucho que ofrecer, muchas buenas historias que contarnos.

Ahora sólo queda esperar, no mucho quizás, para tener otra de sus obras en nuestras manos.

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