Se acaba el 2013, un año complicado en muchos sentidos con muchas cosas buenas (ver a mis dos niñas crecer no se paga con dinero) y algunas duras. Pero de todo se sale, mejor o peor, y el año nuevo llega con ilusión y con ganas de que sea mejor, con buenas noticias en lo literario, salud y trabajo para mí y quienes me rodean.

Este año me deja, casi de manera imprevista, la publicación de El silencio de Sara como colofón para cerrar el mes de diciembre, lo que le da un color literario a un año en el que apenas he podido escribir nada. Casi se podría decir que ha sido una época de pausa, de kit-kat literario, pues dos criaturillas endemoniadamente adorables me han robado todo mi tiempo libre. Ahora que, con un año cumplido, empiezan a dejarme respirar, espero poder completar algunos proyectos pendientes y empezar otros nuevos mientras ellas siguen creciendo a mi lado y yo envejeciendo (porque en este tiempo me han salido muchas canas nuevas en el escaso pelo que me queda) al suyo.

Quedan pocas horas para que las campanadas nos metan de lleno en 2014 y mencionar a cada persona que he conocido o que ha sido relevante, tanto a nivel personal como profesional, sería, no sólo aburrido y complejo, sino injusto, pues me dejaría fuera a personas importantes con toda seguridad. Ellas saben quiénes son. Gracias a todas.

Así pues, amigos y amigas, que el año 2014 les sea propicio y que sean felices.

Winter is coming!

Entreténganse viendo las estadísticas de este blog durante el 2013 que agoniza 😀

Aquí hay un extracto:

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 5.000 veces en 2013. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 4 viajes transportar tantas personas.

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