Hace poco recibí la noticia de que mi libro La maldición de Hilena había sido visto en un mercadillo de segunda mano. Cuando le pregunté a la persona en cuestión me dijo que era un ejemplar firmado y dedicado.

ImagenComo no podía ser de otra manera, se me quedó un poco de cara de pan de huevo al oirlo y estuve a punto de ser presa de la indignación. Sin embargo, poco a poco fui dándome cuenta hasta que punto podía resultar arrogante enrrabietarme por esto.

La literatura, como todo, es cuestión de gustos. En la librería Sueños de Papel he vendido muchos ejemplares de LMdH de clientes que lo querían regalar a alguien. ¿Qué probabilidades hay de que el libro guste a todos esos receptores del regalo y de que, aún habiendoles gustado, lo consideren suficientemente importante como para conservarlo en sus estanterías en vez de sacarle un poco de rendimiento vendiéndolo de segunda mano?

Cuando reflexioné sobre ello me di cuenta de que no podía esperar tal cosa.

Vendo libros de segunda mano en mi negocio, de todo tipo, género y color y sé cómo piensa la gente que se deshace de sus libros y no necesariamente significa que no les haya gustado. Hay muchas razones por las que alguien vende sus libros: falta de espacio, mudanza, viaje… Incluso tardías alergias al polvo. Era cuestión de tiempo que alguna de mis criaturas cayera en un catálogo de libros usados.

Esto me ha servido de cura de humildad y creo que es la mejor manera que puede tener un escritor de darse cuenta de que no puede gustar a todo el mundo. Y voy más allá: ¿cuántos habrán leído el libro y pensado que es malo o, más aún, ni siquiera han llegado a terminarlo sin yo enterarme?

Es ley de vida (literaria) y no hay más vuelta de hoja. No se puede gustar a todo el mundo y punto. En cualquier caso, agradezco a cada uno de esos que lo ha dejado o que no le ha gustado o que lo ha vendido o que lo ha dejado para Bookcrossing, lo que sea, que le haya dado una oportunidad a este humilde juntaletras del montón. Espero que al menos no hayan sentido que han perdido el tiempo.

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