Como ya comenté en esta entrada de hace unos días, hace poco que me he zambullido en el fantástico mundo del juego de cartas Magic. Aún estoy aprendiendo y hay muchas cosas que se me escapan. En ese mismo artículo, comenté que había participado en un torneo (de valiente, yo) celebrado como presentación de la nueva expansión Incursión.

Partida de archivo

Partida de archivo

Ayer jugué una partida con mi cuñado, el que me acompañó en el torneo, y me ha barrido del mapa. Decidí incorporar cartas de maná pantano y llanura a mi mazo de bosque y montaña para añadir nuevos elementos de ataque. Cuando empecé a robar cartas de mi biblioteca empezaron a salirme esas nuevas cartas y mucho maná negro.

magic montaña

El maná de la discordia

Cuando llevaba cuatro o cinco turnos jugados y sólo me salían cartas negras, empecé a mosquearme. No me salía otra cosa salvo alguna llanura,y ninguna criatura potente con la que contrarrestar el arsenal cada vez más poderoso que iba invocando mi contrincante. Por fin, me barrió del mapa sin que tuviera ocasión de decir ni mu.

Cabreado, como no podía ser de otra forma, me puse a ojear mi mazo a ver dónde puñetas estaba el resto de maná, de montaña y de bosque, que no me había salido en la partida y descubrí ¡que no tenía cartas verdes ni rojas! ¡Había empezado la partida sin maná de montaña ni de bosque! ¿Cómo era posible?

Pues la explicación está de nuevo en el mencionado torneo, al que había que llevar uno sus propias cartas de maná, pues los sobres de participación no tendrían suficientes. Por ese motivo y habiendo elegido el rojo y el verde como combinación de colores para jugar, había sacado todo mi maná del mazo. Sólo disponía del negro y el blanco que yo acababa de incorporar. Por supuesto sólo me faltó darme de cabezazos contra la mesa ante las crueles carcajadas de mi cuñado.

¡Cosas de novato!

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