Hoy quisiera hablar de tres libros que me han llamado mucho la atención en los últimos tiempos. Yo siempre he escrito “de impulso”, a tirones, según me iba viniendo y sin ninguna formación específica en materia de estilo, de técnica narrativa ni nada por el estilo. De ahí que de un tiempo a esta parte me he estado informando un poco sobre el asunto. Fruto de esa labor, he descubierto tres libros que me han gustado mucho y he encontrado muy prácticos. 
El primero de ellos es Como NO escribir una novela, de Howard Mittelmark y Sandra Newman, publicado por Seix Barral este año. Este libro está escrito por dos personas pertenecientes al mundo editorial por los que han pasado multitud de manuscritos, la gran mayoría de ellos elegantemente descartados para su publicación. Con mucha ironía y sentido del humor, los autores nos describen 200 errores clásicos que han encontrado en su profesión relacionados con los manuscritos desechados y relativos a todos los aspectos del mismo: trama, personajes, ambientación, final… Con ejemplos ficticios cargados de socarronería, abren los ojos de todo escritor novel.
El segundo, es Escribir. Manual de técnicas narrativas, de Enrique Paez y publicado por SM. Este libro me ha resultado, sobre todo, atractivo e instructivo desde un punto de vista más práctico, más técnico que el anterior, aparte de ser muy fácil de leer, sin complicaciones y directo al grano. Es muy didáctico y recomendable para quienes no tenemos muy claros ciertos aspectos de la narrativa, del uso de las diferentes formas, de las más usadas y los motivos por los que lo son… Un libro muy, muy práctico.
Por último, quiero recomendar El Quitadudas de la lengua española, publicado por VOX. Éste es un libro muy práctico en el que se abordan las dudas más comunes en tres materias: ortografía, gramática, conjugación, así como un capítulo de dudas generales. Es un libro, junto con el diccionario, que siempre debe estar a mano durante el proceso de escritura, pues resuelve, desde una perspectiva sencilla y manejable, dudas específicas que siempre tenemos, como la acentuación del “solo” o el “como”, el uso del punto y coma y muchas, muchas más. Un libro de cabecera, vamos.
En definitiva, que escribir, como casi todo en esta vida, requiere un proceso de aprendizaje y mucho trabajo, pues si dejamos todo a las musas, nunca llegaremos a ningún lado. Este aprendizaje puede obtenerse de muchas maneras, pero estos tres libros que he mencionado han supuesto para mí un paso de gigante. Muy recomendables.
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