Tras terminar El cementerio de Torres, cuyo comentario puedes leer en la entrada anterior, he comenzado la lectura de La loba y la niña, de Henri Loevenbruck y primera parte de la trilogía La Moira.

Antes de entrar en la obra en sí, cuando ya voy por la mitad del libro, destacar la estupenda portada de Enrique Corominas (sí, ya sé que todos lo conocen por las ilustraciones de Canción de Hielo y Fuego, pero ha hecho mucho más), muy lograda y expresiva. Estupenda.
Respecto a la novela, debo decir que esperaba más. No me termina de gustar el estilo del autor, algo simple y rozando el lenguaje literario más infantil. Nos muestra en cada ocasión lo que piensan los personajes, sin margen para la interpretación y, por el contrario, es muy parco en descripciones.
Va contando dos historias en paralelo, la de la niña Alea, que hereda un extraño poder que no entiende y la de Imala, una loba blanca que es expulsada de su manada. He estado a puntito de dejarlo, pero quiero darle un oportunidad final a ver si la historia me termina de enganchar, pues la historia paralela de la loba sí me llama más…
En fin, seguiré contando…
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