Ya ha pasado. El gran día ha llegado y se ha ido. Ahora toca el momento de la reflexión, de sentarse con uno mismo y analizar cuanto ha ocurrido, paladearlo y disfrutarlo, dejar que se deshaga en mi boca para captar cada uno de sus matices de sabor. El fin de semana ha sido intenso, y creo que merece ser contado poco a poco.
El miércoles llegó David y ¿qué fue lo primero que hizo? Lo mismo que cualquiera que viene a Canarias: ¡quitarse el abrigo! y es que aquí ese día estábamos a unos más que agradables 22º de temperatura. Después ha bajado un poco, pero nunca por debajo de los 15º.
El jueves fue su presentación en la librería Moebius, pero esto dejaré que lo cuente David, que seguro que también querrá hacer sus reflexiones al respecto. Lo siguiente fue un agradable “picoteo” a base de vinito, alguna cerveza y montaditos en compañía de nuestro compañero y amigo Carlos González, que no quiso perderse este momento. Fue una noche de lo más agradable en la que pude constatar que me he rodeado de gente estupenda en este viaje que he iniciado con Mundos Épicos.


Y llegó el Día, el momento de inflexión, el principio de todo. Me tocaba a mi sentarme ante mis amigos y familiares para contarles qué era esto de La Sombra de Pranthas. El día pasó sin sobresaltos y, a pesar de que todo el mundo me preguntaba, no estaba nervioso. Emocionado sí, pero no nervioso.
Llegó la hora y me presenté, junto a mi novia, hermanas y mi padre, en la librería Jable, donde se celebraría el evento. Aún no había llegado nadie, pues era bastante pronto. Algo en la barriga comenzaba a agitarse. Poco a poco fue llegando la gente, y mi madre de las primeras. Tíos, primos, amigos… aquello se iba llenando y la hora, las 20:00h, cada vez más cerca. También, como no, la presencia de Carlos que no quiso perderse este momento, algo por lo que le estoy muy agradecido, pues tuvo que hacer un esfuerzo, y yo lo valoro mucho.
Así que allí estaba yo por fin, con David a mi lado, mis seres queridos ante mí, y dos botellitas de agua como testigos mudos. David comenzó con una breve exposición de lo que era Mundos Épicos Grupo Editorial y cómo había sido la aventura de La Sombra desde su punto de vista, tras lo cual me cedió la palabra. Aunque me han dicho todos que no se me notó, los nervios me atacaron en ese preciso instante y la lengua se me trabó en la boca. Yo llevaba un pequeño esquema con las cosas que creía importante comentar, y una mirada a mi papelito me valió para arrancar. Pasado ese primer momento de incertidumbre, lo demás salió solo como un torrente.
Fue una sensación maravillosa estar allí defendiendo mi obra, mostrándole al mundo mi punto de vista, diciéndoles a todos “aquí estoy”. Nunca olvidaré esa sensación.


El acto terminó y comenzó la firma de libros: otro momento inenarrable. Todos me felicitaban y compraban mi libro, lo que me colmaba de felicidad. Pasado el momento de nervios, llegaba el de la celebración. La cena con mi familia más cercana en un buen restaurante de la ciudad fue el final perfecto para un día grandioso e irrepetible.


Desde aquí, quiero agradecer a todos los que asistieron a ese momento tan importante para mi, a David por venir desde la península para estar a mi lado, a María, la propietaria de la librería Jable, por cedernos su espacio (es que no me imagino un lugar mejor) y a Siro, de la distribuidora Librosiete, por darse un salto a pesar de haber tenido un largo día de trabajo. ¡Gracias a todos! También quiero agradecer su apoyo a Joaquín Martínez alguien que, a pesar de no haber estado físicamente aquí, ha estado presente en todo momento. A él le debo gran parte del mérito de que todo haya salido tan bien, tanto con la novela como con la presentación. ¡Gracias crack!

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