Pues sí, otro año más se acercan sus Majestades los Reyes Magos con sus camellos cargados de regalitos para todos, los más grandes y los más pequeños, los más altos y los mas bajitos, los que se han portado bien y los que se han portado mal… Y es que en estas fechas dejamos de lado todos nuestros juicios de valor y empezamos a largar regalos a mansalva incluso a quienes nos caen mal o nos miran con malos ojos. ¡La magia de la Navidad!
Pero no es de esas pequeñas miserias cotidianas de lo que quería hablar, sino de mi propia lista de peticiones. Porque creo que todos tenemos dos, la primera y menos importante es la que dejamos caer a la familia para que la mañana del día seis aparezcan algunos paquetitos de colores sobre nuestro zapato (si te has acordado de dejarlo, si no…¡carbón!). La segunda y más importante es la que contiene esos deseos de nuestro corazón a modo de peticiones no sólo para los reyes, sino para el año recién estrenado. Esta contiene anhelos, deseos y sueños, cosas mucho más importantes que los paquetitos, y que no siempre se cumplen porque normalmente dependen de nosotros mismos.
En mi caso, hay tres peticiones principales (obviamos las peticiones básicas de salud, trabajo y paz, ¿vale? que esas son estandar) :
1) Terminar mi segunda novela y que sea una buena obra, con calidad y buen nivel.
2) Que La sombra de Pranthas se venda bien, tenga éxito y la gente disfrute leyéndola.
3) Que la crisis siga pasando de largo por el mundo de los libros hasta que yo haya podido hacer realidad mi más profunda y arraigada ilusión: montar una librería dedicada a la fantasía para promover este género en mis islas Canarias.

Como se puede ver, no son peticiones baratas y por eso no entran en la lista “oficial” que, como he dicho, he hecho circular entre mis familiares más allegados. Estas cosas salen del corazón y necesitan mucho trabajo y esfuerzo, con alguna dosis de buena suerte, para poder hacerse realidad. Así pues, espero disponer de la salud, el trabajo y la paz necesarios para poder dedicar mi tiempo libre a cumplir con esos tres deseos “platónicos”, por llamarlos de alguna forma.

¡Felices Reyes a todos!

Anuncios