Hoy me gustaría hacerme eco de dos noticias importantes en nuestro panorama literario. Una es buena y la otra mala, así que empiezo por la segunda para acabar con buen sabor de boca.
La noticia triste es el fallecimiento, a los 45 años y por culpa de un ataque cardíaco, el escritor catalán, y último premio Nadal, Francisco Casavella.
Aunque yo personalmente no había leído nada suyo, pero eso no significa que no me haya impactado la muerte tan temprana del autor de “Lo que sé de los vampiros”. Según recoge el diario Canarias7 en su edición digital:
Casavella inició su andadura literaria a los 27 años con la novela ‘El Triunfo’ (1990), que tuvo una cálida acogida por parte de la crítica y que le dio el premio Tigre Juan para autores noveles. Su segunda obra, ‘Quédate’ (1993) pasó más desapercibida, pero no tardaría en rebelarse como uno de los autores más prometedores de su generación con ‘Un enano español se suicida en Las Vegas’ (1997). La publicó en ‘Anagrama’ un Jorge Herralde que jamás ocultó su entusiasmo por Casavella, al que se refería como “uno de los pioneros de la segunda oleada de la nueva narrativa española”.
Vaya desde aquí mi más sentido pésame a las familias, amigos y aficionados.


La segunda noticia que quería comentar es la publicación por parte de Ana María Matute, de un nuevo libro: Paraíso inhabitado, obra que presentó ayer y que hoy saldrá a la venta publicada por la editorial Destino.
Matute, con una vejez muy bien llevada, carga sobre sus espaldas con títulos tan conocidos y exitosos como “Olvidado Rey Gudú” o “Aranmanoth”, además de ocupar un puesto en la Real Academia de la Lengua desde 1998. Su vida a estado siempre saturada de literatura. La literatura es mi mundo, mi vida, mi forma de pisar sobre el suelo, comentó al reconocer que el afán de terminar su nueva novela le ayudó a superar algunas enfermedades que la han ido minando durante los últimos años.
Así pues, enhorabuena a Ana María Matute, que el libro tenga mucho éxito y que te veamos escribir aún muchos más.

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