Luces del Norte es la primera parte de la Trilogía de la Materia Oscura del escritor inglés Philip Pullman.
La novela narra las aventuras de Lyra Belaqua en su viaje a las tierras del norte en busca de su tío, Lord Asriel, un explorador que puede estar a punto de hacer el mayor descubrimiento de la historia de la humanidad. Para ello contará con la ayuda de su aletiómetro, un aparato similar a una brújula (de ahí el título que se le dio a la versión cinematográfica: La Brújula Dorada) y cuya función es decir siempre la verdad. Lyra es la única capaz de entender su complicado funcionamiento sin la necesidad de complicados libros para leer los símbolos.
También le ayudarán en su viaje los giptanos, un grupo de valientes decididos a rescatar a sus hijos, secuestrados por un grupo de personas que piensan usarlos para un experimento que puede acabar para siempre con sus almas y dejarlos convertidos en cascarones vacíos.
Luces del Norte se desarrolla en una ciudad de Londres de un mundo alternativo, muy parecido aunque diferente del nuestro. Y es que ese es el trasfondo de la historia: existen otros mundos similares a este y es posible encontrar la forma de viajar de unos a otros, pero… ¿a qué precio?
Philip Pullman consigue una novela juvenil pero con maneras adultas (hay escenas bastante crudas) en el que se tratan temas delicados siempre desde el punto de vista de una niña espabilada y algo listilla, que no termina de entender muy bien qué está pasando a su alrededor. Es una lectura ágil y sencilla, con un lenguaje directo muy apropiado para el público juvenil hacia el que está dirigida. Es un libro que se disfruta de principio a fin.
La trilogía se completa con La Daga y El catalejo lacado.

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