Ayer tuvo lugar en el salón de actos de la Biblioteca Insular de G.C. un encuentro con el escritor grancanario Alexis Ravelo. El acto tuvo lugar enmarcado en el Plan de Fomento de la Lectura que ha puesto en marcha el Cabildo de Gran Canaria.
La fecha inoportuna, pues coincidió con el comienzo del puento con motivo del Día de Canarias, motivó que la asistencia de público fuera más bien escasa. Pero lo que a priori parecía un inconveniente, para los asistentes se convirtió en una satisfacción, pues lo que iba a ser una conferencia seria, con sus micrófonos, presentación en powerpoint y vasos de agua, se convirtió en una amena charla entre amigos que nos permitió conocer al autor de escaleritas de una forma más cercana y familiar. Después de una escueta presentación por parte de uno de los organizadores del evento, Juan Alberto Hernández, Ravelo se nos mostró tal cual es: sencillo, cercano, alegre y muy conocedor de su oficio de escritor (o de escribidor, como él dice, aunque que no llegó a tener ocasión de explicar el término). Demostró ser un tipo receptivo a la opinión de sus lectores, a establecer contacto directo y empaparse de la calle.
Durante la hora y pico que duró el encuentro, el autor repasó su carrera, sus varios libros publicados, entre los que se destacan Los tres funerales de Eladio Monroy y La noche de piedra, y el oficio en general, respondiendo amablemente a cuantas preguntas se le hacían. Y lanzó una noticia a todos sus seguidores: una nueva aventura de Eladio Monroy se está gestando… y está muy cerca.
Repasó la trascendencia del género de novela negra, en el cual se enmarcan sus dos novelas hasta ahora publicadas y en el que él se siente más cómodo. Además, hizo una defensa del uso de nuestra ciudad de Las Palmas como escenario para novelar, tan válido como ciudades más emblemáticas de Norteamérica o la Península.
Cuando hablas con Alexis te das cuenta de que para ser escritor no hay que ir de divo, no hay que sentar cátedra con cada palabra dicha. Se puede vivir de la literatura, se puede disfrutar escribiendo, se puede uno convertir en un personaje conocido, y seguir siendo el mismo hombre sencillo, humilde y buena persona en general.
Ahí van un par de fotos del evento:


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