Para los que vivimos en la oscuridad
deberían encender una vela,
apenas un puntito de luz.

Para los que vivimos con ansiedad,
no debería haber caminos,
sino manos gentiles
dispuestas a ayudar.

Para los que vivimos entre lágrimas perennes
no debería existir invierno,
para que el dorado sol
entibie nuestras mejillas.

Para los que vivimos siempre detrás
no debería haber paredes,
muros donde podernos ocultar.

Para los que vivimos inmersos
en tinta y papel,
negra debería ser la sangre
y blanca y tersa la piel.

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